sábado, 22 de enero de 2011

HUMANISMO COMO UTOPIA, EL. -Erich Fromm- cap 3

3.
  
LO QUE N0 ME GUSTA DE LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA (artículo de 1972)

Desde 1969, Erich Fromm pasaba los semestres de verano en Locarno (Suiza), hasta que en 1974, al tras­ladar su residencia de México al Tesino, pronto trabó relación con la prensa italiana.
El artículo siguiente lo escribió Fromm para el Corriere della Sera, el vespertino milanés, que lo publicó en enero de 1972.


Tantas cosas hay que no me gustan de la sociedad contemporánea que me resulta difícil decidir por qué queja empezar.
Aunque en realidad no importa de­masiado: está bastante claro que todas las cosas que no me gustan son sólo diversas facetas de la estructura de la sociedad industrial moderna, forman un síndrome y se remontan todas a la misma raíz:
La es­tructura de la sociedad industrial, tanto en su forma capitalista como en su forma soviética.

Citaré en primer lugar la queja de que todas las cosas y casi todas las personas estén en venta.
No sólo los bienes y los servicios, sino las ideas, el arte, los libros, las personas, las convicciones, un senti­miento, una sonrisa: todo se ha convertido en mer­cancía.
Y así también se ha convertido en mercancía el hombre entero, con todas sus facultades y poten­cialidades.
De esto se deriva otra afirmación:
Cada vez son menos las personas en las que se puede confiar.

Y no necesariamente en el sentido fuerte del fraude en los negocios o la deslealtad en las relaciones personales, sino en algo que es mucho más profundo.
Si uno está en venta,
¿Cómo se puede confiar en que será maña­na el mismo que hoy?
¿Cómo voy yo a saber quién es él realmente?
¿En quién tengo que poner mi confianza?

A lo sumo, puedo estar seguro de que no es ningún asesino ni me va a robar, lo cual verdadera­mente es tranquilizador, pero no tiene que ver dema­siado con la confianza.
Esto no es, naturalmente, sino otra forma de decir que cada vez son menos las personas que tienen convicciones.
Por convicción, entiendo una opinión arraigada en el carácter de la persona, en la persona­lidad total, y que por ello mueve la acción: no es sólo una idea que se pueda cambiar fácilmente, por fun­damental que sea.
Otra cosa muy relacionada con lo anterior: la ge­neración de los mayores suele tener un carácter muy formado por las pautas tradicionales y por la necesi­dad de una buena adaptación.
Muchos de la genera­ción joven suelen no tener carácter en absoluto.
No quiero decir que sean falsos.
Al contrario, una de las cosas más reconfortantes del mundo moderno es la sinceridad de gran parte de la generación joven.
Lo que quiero decir es que, intelectualmente y senti­mentalmente, viven al día.
Satisfacen cualquier deseo inmediatamente, tienen poca paciencia para apren­der, no soportan fácilmente las decepciones y no tienen un centro interior, no tienen sentido de la identidad.
Lo padecen, y dudan de sí mismos, de su identidad y del sentido de la vida. Algunos psicólogos han hecho una virtud de esta falta de identidad, diciendo que estos jóvenes tienen un carácter «proteico», que lo quieren todo y no están sujetos a nada. Pero eso no es más que hablar sobre la falta de ser de una manera más poética que Skinner, cuando habla de la «técnica humana», según la cual el hombre es aquello para lo que ha sido condicionado.
Tampoco me gusta la difusión del aburrimiento y de la falta de alegría.
La mayoría se aburren porque no tienen interés por lo que hacen, y nuestro sistema industrial no tiene interés por interesarlos por su tra­bajo.
Se cree que el esperar más diversiones será el único incentivo que les compense de su aburrimien­to en el trabajo.
Sin embargo, su asueto es igual de aburrido.
Está tan manejado por la industria del ocio como manejada está la jornada laboral en la planta industrial.
La gente quiere emociones y distracciones, en vez de alegría; poder y propiedades, en vez de desarrollo.
Quiere tener mucho y consumir mucho, en vez de ser mucho.
Le atrae más lo muerto y lo mecánico que la vida y lo viviente.
Empleando una palabra de Unamuno, yo he llamado «necrofilia» a esta atracción por lo que no vive y, «biofilia», a la atracción por lo que vive.
A pesar de toda la importancia que se da a la diversión, nuestra sociedad provoca cada vez más necrofilia y cada vez menos amor a la vida.
Todo lo cual produce un gran aburrimiento, que se compensa sólo superficialmente variando sin cesar los estímulos.
Cuanto menos admitan estos estímulos un interés verdade­ramente vivo y activo, tanto más a menudo habrán de variarse, puesto que, biológicamente, la repetición de un estímulo «plano» pronto se hace monótona.

Lo que más me disgusta queda resumido en el mito griego de la edad de hierro que presentían nacer.



Hesíodo (Los trabajos y los días, Obras, pág. 133), ..”quisiera haber nacido después, o muerto antes, de esta edad de hierro entre una quinta especie hu­mana, que también aniquilará Zeus cuando los niños nazcan viejos: «El padre no se parecerá a los hijos ni los hijos al padre, el anfitrión no apreciará a su huésped ni el amigo a su amigo y no se querrá al hermano como antes. Despreciarán a sus padres apenas se ha­gan viejos y los insultarán con duras palabras, cruel­mente, sin advertir la vigilancia de los dioses, no podrían dar el sustento debido a sus padres ancianos aquellos cuya justicia es la violencia, y unos saquearán las ciudades de los otros. Ningún reconoci­miento habrá para el que cumpla su palabra, ni para el justo ni honrado, sino que tendrán en más consi­deración al malhechor y al hombre violento.
La jus­ticia estará en la fuerza... (y no habrá vergüenza); el malvado tratará de perjudicar al varón más virtuoso con retorcidos discursos y además se valdrá del juramento. La envidia murmuradora, gustosa del mal y repugnante, acompañará a todos los hombres mise­rables».


Pero no puedo terminar sin decir que, a pesar de todo ello, no he perdido la esperanza. Nos encontra­mos ya dentro de una evolución por la que muchos están empezando a desengañarse y, como Marx dijo una vez, «abandonar el engaño es la condición para renunciar a un estado que exige el engaño».

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